¿Cuáles son las consecuencias jurídicas para los Estados que, por sus actos y omisiones, han causado daños significativos al sistema climático; que, debido a sus circunstancias geográficas y nivel de desarrollo, ¿se ven perjudicados o especialmente afectados o son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático?
No obstante que, en el Acuerdo de París, adoptado en 2015 como parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se establecen objetivos para limitar el aumento de la temperatura global y promueve la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, en el cuerpo del mismo, no se establecen sanciones directas o consecuencias para los Estados que incumplan sus compromisos. Sin embargo, hay que destacar que en este Acuerdo se fomenta la transparencia y la rendición de cuentas, lo que puede aumentar la presión internacional sobre los Estados para que cumplan sus compromisos.
Por otra parte, en octubre de 2021, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU reconoció “el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible como un derecho humano fundamental para el disfrute de los derechos humanos. En la Asamblea General de la ONU en julio de 2022, se adoptó una resolución al respecto, pero no se incluyeron dentro de la misma y de forma puntual, las consecuencias jurídicas para aquellos Estados que han causado o causen daños significativos al sistema climático.
Por tal razón, en marzo de 2023 y a raíz de una solicitud encabezada por Vanuatu, una pequeña nación insular del suroeste del océano Pacífico; los Estados miembros de la ONU aprobaron una resolución en la que solicitar a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) una opinión consultiva para esclarecer las obligaciones de los Estados en materia de cambio climático.
La resolución pide la opinión de la Corte Internacional de Justicia en cuanto a las consecuencias jurídicas que los Estados deben afrontar por sus “actos y omisiones que hayan causado daños significativos al sistema climático y a otros elementos del medio ambiente”, perjudicando en particular a los pequeños Estados insulares en desarrollo, que, “debido a sus circunstancias geográficas y a su nivel de desarrollo, son especialmente afectados por los efectos adversos del cambio climático o son más vulnerables a ellos”.
Esta resolución, ha sido considerada por diferentes especialistas del tema, como histórica. Dado que, busca establecer bases legales para la justicia climática, especialmente para los países afectados o que son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático.
Hasta el momento, no existe claridad de las consecuencias jurídicas que deben asumir los Estados por sus actos u omisiones. Aunque la Corte Interamericana ha sido progresista en materia de ambiente y derechos humanos, ésta aún no se ha pronunciado sobre un caso que aborde específicamente el cambio climático.
Este tipo de casos, regularmente se ventilan en otras instancias, por ejemplo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que tiene una larga tradición en el estudio de casos medioambientales y que recientemente empieza a considerar sus primeros casos contenciosos relacionados con el cambio climático.
En este sentido, existen diferentes principios o mecanismos alternos para procesar estos casos, entre ellos se encuentran el de Responsabilidad Internacional, la cual implica que, los Estados pueden ser responsables por daños causados a otros Estados o al medio ambiente. Los litigios y acciones judiciales, que, por medio de los cuales, los ciudadanos y organizaciones pueden demandar al gobierno de su país, en relación con la falta de acción para abordar el cambio climático. Algunas de estas demandas han tenido éxito en instar a los gobiernos a tomar medidas más enérgicas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Pese a lo anterior y como se ha discutido ampliamente en clases, cualquier compensación monetaria o medidas que se tomen contra los Estados o particulares, no repara el daño causado al medio ambiente, los cuales, en su mayoría, son irreversibles.
Por ende, los países deben implementar estrategias o medidas encaminadas a la conservación del medio ambiente, ya sea por iniciativa propia, o adoptar los ODS relacionados al tema.
Dentro de estas estrategias o medidas se podrían mencionar: políticas de conservación, una dura legislación ambiental, fomento del uso de energías limpias, gestión de los residuos, conservación de la biodiversidad, educación ambiental, reducción de la deforestación, control de la contaminación del aire y del agua, entre otras.
Es decir, desde adentro promover estrategias para conservar el medio ambiente del país, asimismo, para evitar que particulares realicen acciones que atenten contra el mismo.
¿Cuáles son las obligaciones de los Estados según el Derecho Internacional de garantizar la protección del sistema climático y otras partes del medio ambiente contra los ataques antropógenos??
Desde la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada en el año 1992, tanto los países considerados como desarrollados, así como el resto de los países suscriptores, se comprometieron a “tomar las medidas correspondientes de mitigación del cambio climático, limitando sus emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero y protegiendo y mejorando sus sumideros y depósitos de gases de efecto invernadero”. Esto implica la obligación o compromiso de los países a tomar las medidas y políticas para modificar las tendencias a más largo plazo de las emisiones antropógenas y reducir los niveles de emisiones antropógenas de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.
Por otra parte, en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en el año 2015 en la Asamblea General de Naciones Unidas, se incluye como uno de sus objetivos, estimular la acción durante los próximos quince años, de la protección del planeta de la degradación ambiental, incluso mediante el consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de sus recursos naturales y la adopción de medidas urgentes sobre el cambio climático, para que pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras.
Asimismo, incluye los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que, como punto de partida, constituyen el marco de acción global con la finalidad de marcar las pautas de la acción internacional en materia de desarrollo para los próximos 15 años (ONU, 2015).
Dentro de estos objetivos, se destacan los relacionados con el medio ambiente, por ejemplo: (ODS6) Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos; (ODS7) Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos; (ODS13) Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos; (ODS14) Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible; (ODS15) Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.
En un contexto Latinoamericano, es sumamente importante que los diferentes países adopten estrategias globales alineada a las Megatendencias del año 2050 (CEPLAN, 2022), a fin de contrarrestar los cambios constantes para los próximos años que ponen en tensión el bienestar de las personas y al desarrollo sostenible de los países.
Por lo cual, se deben desarrollar acciones encaminadas a la adopción de Megatendencias relacionadas a: i) la escasez de recursos naturales, (ii) cambio climático y degradación ambiental, iii) rápida urbanización global y iv) crisis del liberalismo y de la globalización. Esto permitirá contrarrestar la creciente degradación ambiental, el incremento de la temperatura media del planeta, la escasez de recursos naturales y otras afectaciones del entorno, ya sea por causas naturales o por fenómeno antropogénico, es decir, causado o producido por el ser humano.
Finalmente, es importante resaltar que, si bien es cierto que a los Estados les corresponden velar por conservar y proteger el medio ambiente, también debe de existir un elemento positivo de cambio cultural en las presentes y futuras generaciones.
Cada día más aumenta la conciencia ambiental ante el cambio climático. Este cambio de mentalidad de las nuevas generaciones, aunado con los esfuerzos de los países, en distintos niveles, permitirá mitigar y adaptarse a este fenómeno antropogénico.
Es importante destacar que la conservación del medio ambiente es un esfuerzo continuo que requiere la colaboración de gobiernos, empresas y ciudadanos.
Cada país puede adoptar medidas de conservación y protección, según sus circunstancias específicas, pero la acción a nivel global es fundamental para abordar los desafíos ambientales que enfrenta el planeta.
La crisis climática sólo se puede superar a través de la cooperación entre pueblos, culturas, naciones y generaciones.
ONU, 2015. https://sdgs.un.org/2030agenda
CEPLAN, 2022. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/3294036/CEPLAN%20-%20Megatendencias%202050%20grandes%20retos%20e%20implicancias.pdf.pdf?v=1672951695